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¿Cómo se producen los maremotos?

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Los tsunami o maremotos se producen como consecuencia de un brusco desplazamiento del fondo marino, ya sea un levantamiento o hundimiento. Sus áreas de ocurrencia tienen dimensiones del orden de 600 ó 700 km de largo por unos 100 ó 200 km de ancho. El desplazamiento causa una deformación vertical del fondo del mar de algunos metros que a su vez desplaza el agua del mar, lo que genera una onda marina conocida como tsunami o maremoto.
Las olas, o más bien las ondas que produce este movimiento en el fondo del mar, no tienen alturas mucho mayores que el desplazamiento mismo que generó el maremoto. Lo que es importante considerar es que la longitud de onda de la ola, es decir, la distancia entre dos máximos en alta mar, puede tener unos 500 kilómetros, que propagándose a 500 km/h, por ejemplo, significa que entre una ola y la siguiente puede transcurrir una hora. Este periodo depende del tamaño del maremoto. Generalmente se registran tiempos de entre media hora y una hora entre una onda y la siguiente.
Los tsunami pueden originarse por varios motivos:
o Terremotos o Grandes avalanchas marinas o Erupciones volcánicas
La causa más importante y también la más común es la de un tsunami causado por un terremoto, que por lo general debe tener epicentro costero con profundidad de foco de no más de 60 km y una magnitud mayor que 7,5 grados en la escala de Richter. Los tsunami de Valdivia en 1960, y el caso más reciente en Sumatra, en Asia, fueron causados por un terremoto.
Para el terremoto de mayo de 1960, que tuvo una magnitud Richter de 9,5, un área de costa que se extendió desde Concepción hasta la península de Taitao, incluyendo la isla de Chiloé, es decir, aproximadamente 1 000 km de largo de norte a sur, por unos 250 km de ancho, experimentó levantamientos y hundimientos que generaron un gran maremoto o tsunami que devastó amplias zonas de la costa chilena y que incluso llegó, al día siguiente, a Japón, donde causó muchos daños y dejó al menos 200 personas muertas.
Las grandes avalanchas marinas son desplazamientos de grandes masas de material sedimentario causados por una inestabilidad del talud submarino (fondo y subfondo marino). Este desplazamiento modifica y remueve el fondo del mar y puede ocasionar un maremoto. Este mecanismo es menos frecuente que el anterior.
Otra razón para la ocurrencia de un tsunami la constituye una erupción volcánica marina. El ejemplo más conocido es el maremoto que produjo la explosión del volcán Krakatoa en 1883, que según los relatos con que se cuenta (aunque no existen mediciones científicas) generó varias olas que giraron en torno a la Tierra siete veces y alcanzaron gran altura.
Otras causas mucho menos frecuentes son las explosiones nucleares y los sismos o terremotos lentos. En estos últimos, el desplazamiento en la falla, en lugar de ser brusco, con una duración de algunos de minutos, se produce lentamente en 10, 15 ó 20 minutos, de manera que no genera ondas sísmicas de alta frecuencia que son las que percibimos durante un terremoto corriente. A pesar de que el movimiento es lento, el fondo del mar se desplaza, se deforma, y puede generar un maremoto.
¿Cómo se manifiesta un maremoto?
No necesariamente se trata de una gran ola que revienta, sino que es más bien un poderoso desplazamiento de agua que inunda las zonas bajas de la costa, como se veía en las imágenes del reciente tsunami de Sumatra, en que se observaba el frente de una ola de no más de 10 metros de altura. Lo realmente devastador es el torrente de agua que va ocupando espacios rápidamente, inundando un área costera cada vez mayor hasta que la corriente cambia de sentido; entonces, genera una resaca que erosiona el suelo, cimientos, viviendas, árboles, etc. En esos momentos parece que el mar se retira, pero es posible que venga otra onda.
¿Se puede predecir un maremoto?
Debido a que históricamente la mayor parte de los maremotos se ha producido por la ocurrencia de un gran sismo, la predicción puede entenderse como consecuencia de un gran terremoto de magnitud mayor a 7,5 en la escala de Richter, cuyo epicentro tiene que estar en el mar y a poca profundidad, de manera que efectivamente deforme el fondo marino y remueva el agua.
Dadas estas condiciones, se puede anticipar que podría haber un maremoto en pocos minutos, aproximadamente de 15 a 20 minutos después del sismo, en zonas costeras cercanas al epicentro.
En el caso de un terremoto lejano, por ejemplo en Japón, el movimiento sísmico podría producir un tsunami que avanzando por el océano Pacífico llegue a costas chilenas en aproximadamente 24 horas, lo que significa que hay tiempo para tomar medidas. En general, los terremotos de Japón afortunadamente no han sido lo suficientemente grandes como para que lleguen olas destructivas a Suramérica. No ha ocurrido igual en el sentido contrario, ya que, como explicamos, el terremoto de Valdivia del año 60 produjo un maremoto que llegó a Japón, el mayor tsunami producido por un terremoto del que tenemos registro. En 1922, en tanto, el terremoto de Atacama provocó un tsunami que fue sentido en Japón sin producir demasiado daño.
¿Cómo se miden los maremotos?
Se han creado varias escalas para medir tsunami. La escala de Inamura mide la intensidad de un maremoto de acuerdo a los daños, a semejanza de la escala de Mercalli para los terremotos. La escala de Lida propone una graduación de los tsunami según la altura máxima de la ola en tierra, el nivel medio del mar y la energía liberada, similar a la escala de Richter.
El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) utiliza la escala modificada Sieberg de intensidades de maremotos.
I. Muy suave. La ola es tan débil, que solo es perceptible en los registros de las estaciones de marea.
II. Suave. La ola es percibida por aquellos que viven a lo largo de la costa y están familiarizados con el mar. Normalmente se percibe en costas muy planas.
III. Bastante fuerte. Inundación de costas de pendientes suaves. Las embarcaciones deportivas pequeñas son arrastradas a la costa. Daños leves a estructuras de material ligero situadas en las cercanías a la costa. En estuarios se invierten los flujos de los ríos hacia arriba.
IV. Fuerte. Inundación de la costa hasta determinada profundidad. Daños de erosión en rellenos construidos por el hombre. Embancamientos y diques dañados. Daños en las estructuras de material ligero cercanas a la costa. Las estructuras costeras sólidas sufren daños menores. Embarcaciones deportivas grandes y pequeños buques son derivados tierra adentro o mar afuera. Las costas se encuentran sucias con desechos flotantes.
V. Muy fuerte. Inundación general de la costa hasta determinada profundidad. Daños en los muros de los embarcaderos y estructuras sólidas cercanas al mar. Las estructuras de material ligero son destruidas. Severa erosión de tierras cultivadas y la costa se encuentra sucia con desechos flotantes y animales marinos. Todo tipo de embarcaciones, con excepción de los buques grandes, son llevadas tierra adentro o mar afuera. Grandes subidas de agua en ríos estuarinos. Las obras portuarias resultan dañadas. Gente ahogada. La ola va acompañada de un fuerte rugido.
VI. Desastroso. Destrucción parcial o completa de estructuras hechas por el hombre a determinada distancia de la costa. Grandes inundaciones costeras. Buques grandes severamente dañados. Árboles arrancados de raíz o rotos. Muchas víctimas.
¿Tienen algún asidero científico las creencias populares acerca del calor o de círculos alrededor del sol que serían anuncio de terremoto o maremoto?
No. En realidad se han hecho estudios desde hace mucho tiempo, ya que estas creencias han estado en la mente de las personas desde hace siglos. Se decía que de alguna manera los terremotos podrían tener conexión con las mareas solares, el calor, el frío, entre otros, pero se ha establecido que no hay relación.
Los terremotos importantes en Chile son sismos que se producen por la subducción de la placa de Nazca por debajo de la placa Suramericana, a una profundidad de unos 30 Km. Los momentáneos cambios de temperatura en la superficie de la Tierra no tienen efectos a esas profundidades, de manera que esas variaciones no alcanzan a ser "sentidas" por el "futuro temblor".
¿Qué medidas se pueden tomar al momento de producirse una alerta de maremoto?
En Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) está a cargo de informar a la población y a la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI) de la ocurrencia de un sismo de gran magnitud que podría venir acompañado de un maremoto.
Lo primero es mantener la calma. Ya se vio el caos que el pánico puede causar por una falsa alarma, por lo que la población debe mantenerse serena. Lo ideal es tener conocimiento de los lugares seguros y que se realicen simulacros en forma periódica, de manera que a la población no se le olvide. En ese sentido, los organismos nacionales y las municipalidades deben contar con un plan de emergencia que guíe y ayude a las personas, como en el caso de Arica o Iquique. Los ciudadanos deben pedir a sus autoridades información sobre las zonas de riesgo y la creación de planes de emergencia claros y seguros. Fuente, Explora Conicyt.
 

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